01

vivir su vida en los colores
y en el diario
como un comentario al pie de estos.
un acto de debilidad del genio
que se oculta
en el pistilo de lo pictórico.

y así como termina el verano
y pronto estará pensando
en las lanas con las que tejerá
interminables y repetitivas
bufandas ,mantas,o accesorios domésticos,
luego de un período de distracción
en el que como un animal
presa de un experimiento conductista
recorría los canales de tv
desde la inmovilidad
del control remoto,
rodeado por un caparazón de depresión;
vuelve a mezclar vistas y recuerdos
con situaciones que se expanden
o se algodonan
y se cubren con nubes bajas
que parecieran ser lo único
en movimiento
entre esas casas de cartón
y esos muñequitos de plomo,
llenos de gracia y crueldad,
vistosos, traduciendo
en silencio o bien redactando
un poema melancólico
como lo hacen en una pintura japonesa
los enamorados que se separan
sobre el casi indiscreto umbral
del amanecer.

es el tiempo el que
se enrolla y se desenrrolla
en esas pinturas,
y no el espacio.
es el tiempo el que acecha
con sus comentarios virtuosos,
con su técnica prodigiosa .

con el pincel agudizado
por la boca
pica el color
como un ave zancuda, hambrienta,
aunque paciente
con su propia presición.
luego se aleja del yo
pintándolo a un costado
del remolino de acción y perspectivas entrelazadas,
bajo un árbol en flor, pero
como un interior más lejano aún
que esos que se dejan ver detrás de algunas ventanas.
un yo que esta vez como un pájaro sobre
su picecito de madera,
será incapaz de abandonar su dimensión
de ensueño lúcido,
silencioso, de pasion métrica.

un color bajo otro conformarán
su pensamiento, atomizándose
en pinceladas aduraznadas,
índigo, amarillas, verde nilo, rojo carmín.
en esta ocación
los colores que se abren y se cierran
como telones sobre telones
y en la representación
ocurre un fondo de silencio.
aunque las palabras están ahí,
cerca, como un auditorio
listo a aplaudir.

cuando vuelve como un péndulo
que va de un yo a otro yo,
recuerda a los personajes de la película
que vió en la noche
donde el sufrimiento se coordinaba
con el movimiento de la cámara,
la llegada de un bebé se manifestaba
en ironía de salón
y la vacuidad y la seducción
de los modales de mesa
en contrapunto con el intento de suicidio
de una poeta embarazada
era vigilado y contenido por
el aroma
del gran ramo de flores que llegaba
finalmente al hospital
como un ángel efímero
en la salud, en la enfermedad o en la muerte.

¿cuán poco comprendemos
el revés del sentimentalismo?

¿qué cosa deja de lado la pasión?
¿qué no logra contener
o desdeña?

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